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Carolina Cruz ¡Valiente!

La recuperación, tras un dictamen complicado de salud, es un proceso largo, y curativo, en el que afrontas algo que no conoces ni comprendes y este es el gran reto al que nos desafiamos los seres humanos en distintos momentos de la vida... Aunque no lo creamos, estamos justo donde debemos estar, viviendo exactamente lo que tenemos que experimentar… Esta es la historia que le cambió la vida a Carito Cruz… Una mujer muy valiente

Por Sandra Real

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Cuando la presentadora Carolina Cruz se enfrentó al complejo diagnóstico de salud de su precioso Salvador, el año pasado, emprendió un camino oscuro e inexplorado y esta situación pudo haberla paralizado, pero ella se llenó de fuerza gracias a la oración. Nunca le preguntó ni le reclamó a Dios: “¿por qué a mí?”. Ella, sencillamente, lo aceptó y siguió adelante. La vida la enfrentó al hecho más doloroso que podemos experimentar las madres, y es ver a nuestros hijos enfermos… Fueron días inquietantes que la pusieron en una batalla por sobrevivir y poder salir de la oscuridad. A veces la rondaban emociones como la frustración, el miedo y la angustia, pero ella anteponía su poder maternal, oraba y hacía el rosario y así, la recuperación de su bebé fue milagrosa y corroboró eso de que los tiempos difíciles no duran para siempre, pero son parte de la vida y del crecimiento espiritual.

Desde niña, Carolina tuvo muy claro que en el camino de la vida, más importante que la velocidad, es la dirección, pero para encontrarla debía reconocer en dónde estaba y rodearse de personas de corazón bonito… Y de esto mismo se trató la recuperación y la sanación de su pequeñito, pues en el momento indicado los especialistas llegaron como ángeles a la vida de Salvador y de su mamá. Hoy, también halló su nueva misión: entender, aceptar y abrazar el proceso y conocerse como nunca lo había hecho, por eso, tras vivir este aprendizaje surgió su Fundación Salvador de Sueños, con la que busca ayudar a las mamás y a los bebés y niños con enfermedades neurológicas de bajos recursos.

¿Cómo empezó todo?

Este año, comencé recargadísima porque tuve la dicha de viajar a Estados Unidos a visitar a mi familia. Fue una recarga de amor familiar muy bonita y especial. Llegué a trabajar con todos los ánimos del mundo y, a decir verdad, estoy enfocada especialmente en la fundación.

¿Cómo inició este sueño?

En un principio se trataba de un contacto muy directo, las mamás se comunicaban conmigo a través de mensajes directos de Instagram y de mi bolsillo salía cada peso para apoyarlas en el tratamiento de sus hijos. No podía haber demoras en la atención a los chiquitos y, por ello, estoy sumamente pendiente de cada caso para apoyarlo al instante.

¿Cuánto tiempo has venido trabajando así, sola?

Alrededor de unos tres meses. Espero primero que mis hijos se duerman y a partir de las 9 de la noche es que comienza mi labor. Me comunico con las mamás, ellas me cuentan sus historias, hablamos del proceso de los niños, de su evolución y de lo venidero para cada uno. Las mamás solemos cargarnos de todo lo malo que les ocurre a nuestros chiquitos y muy rara vez nos preguntan cómo nos sentimos o cómo estamos, rara vez nos tienden una mano… Creo que por ello le he metido tanto corazón al tema, porque no quiero que ninguna mamá, menos una que esté pasando por lo mismo que yo pasé, se sienta sola.

Aunque das una imagen de ser una mujer muy fuerte, sé que eres puro corazón. ¿No te afectan mucho las historias que conoces a diario?

Estoy trabajando de la mano de una psicóloga. Evidentemente la carga emocional en cada testimonio es demasiado fuerte. En mi vida ya tengo que lidiar con un sinfín de duelos a diario y ahora sumarle los casos de familias en pena es mucho para mí. Entonces de la mano de esta especialista es que he logrado establecer lazos y conversaciones con las otras madres y ahora siento que la atención ha podido ser mucho mejor.

¿Cuál es el mayor aprendizaje que has tenido con Salvador y la fundación?

Definitivamente, me he vuelto mucho más agradecida. Salva llegó a nuestras vidas para hacernos más felices, pero claro que también Dios nos lo envió para entender lo afortunados que somos. Las historias que he llegado a conocer me han partido el alma y me han hecho más consciente de lo privilegiada que es mi vida. Cada mañana le pido a Dios que me siga dando la posibilidad de ayudar a quienes más lo necesitan y la fuerza para continuar con esta iniciativa tan valiosa.

En este punto, ¿cómo está Salvador?

Él está exageradamente bien. En temas de salud, gracias a Dios está muy bien. Salva es impresionante y a decir verdad Mati ha jugado un papel importantísimo en la recuperación del gordo. Él lo adora, le da todo su amor y creo que su cariño es algo que ha hecho que Salvador siga luchando. Mati lo protege, juega con él y lo consiente como su muñequito. Él es un milagrito de Dios, y para mí como mamá es maravilloso ver la fuerza con la que ha luchado contra todo pronóstico en la Tierra.

¿Qué has aprendido con el proceso de Salva?

Definitivamente, a ser paciente y a creer fielmente en el tiempo de Dios.

Para ti, como mamá, ¿cómo ha sido asumir este reto que te puso Dios?

Pues al comienzo, como todo, fue un golpe duro. Sin embargo, y aunque sea difícil de creer para muchos, ni siquiera en el momento uno fui capaz de reprocharle a Dios. Recuerdo que apenas supe, destruida, vuelta nada y llorando, me puse de rodillas para hablarle y le dije: “Me lo enviaste por algo y verás cómo lo sacaré adelante”. Sabía que era por algo y para algo, que se trataba de una enseñanza y que por eso debía enfrentarla como tal. Desde un principio maquinamos con fe y creyendo y apoyándonos mucho en Dios. Me entregué de lleno al rosario, con suma dedicación y devoción. Y pese a que Salva ya está mejor, sigo hablando cada día con Diosito y ofreciéndole todo lo que hago. El nacimiento de Salva fue algo que me hizo pegarme mucho a Dios y a la Virgen, y hoy los siento más cerca que nunca. Sé que ellos están junto a mí y a mi familia.

¿Cómo hacías para mostrar una sonrisa cuando en cierto modo estabas destruida por dentro?

Yo sé que eso fue la fe. Uno como mamá se vuelve capaz de sacar la fuerza de donde no la tiene. Y claro que mi círculo social, que me ha apoyado infinitamente desde el momento cero, es algo que me ha ayudado a trasegar esta experiencia de la manera más amena posible. Mis compañeros de trabajo, Caracol, mis amigos y mi familia, cada uno de ellos hizo que este proceso fuera un poco más fácil de afrontar. Y por el otro lado, está mi grupo de oración, del cual no me he despegado, y dos psicólogas que han hecho de mi vida una mejor. He aprendido a entender este proceso desde el amor y que Salva y yo estamos tan conectados, que si yo me lleno de seguridad y valentía, también él lo hará. Había noches en las que incluso me conectaba con su cabecita para hablarle al líquido y agradecerle por lo enseñado, pero a pedirle que librara a mi chiquito. Ha sido un proceso de mucho diálogo y comprensión, sobre todo, y en este momento solo siento gratitud.

¿Cómo fue reencontrarte con tu familia luego de un año tan complicado?

Fue maravilloso porque llevaba dos años sin verlos. Pese a que nos hablamos constantemente, no hay nada como sentir el amor sincero y el calor de un abrazo de quien quieres. A mi hermano le dio muy duro el no poder estar junto a mí en todo el tema de Salvador, y poder reencontrarnos y por fin que conociera a mi gordo fue algo inexplicable. Tenía planeado viajar en julio antes de que mi licencia de maternidad terminara, pero por temas de salud, a Salvador no lo dejaron viajar debido a la presión del avión. Con toda la paciencia del mundo esperamos hasta que se nos fue permitido viajar, y el reencuentro con mi familia fue de los más lindos que he tenido.

¿Cómo juega el tema del amor propio en una vida tan ajetreada como la tuya?

En primer lugar, el tema del ejercicio es algo vital para mí. No lo hago por estética, sino porque se trata de una actividad que ya se ha convertido en una rutina para mí. El ejercicio es algo que me empodera y el único lugar donde puedo tener mi cabeza en blanco. Me puedo exigir, me siento fuerte, me siento vital, me siento con una energía infinita que me permite sacar la valentía para enfrentarme al día a día. También admito que me doy mis licencias para pegarme una escapadita, saco tiempo para mí misma y para disfrutar de ese tiempo con la gente que quiero. Trato de buscar esos espacios para mí, me permito disfrutar de una comida con amigos, de una ida a cine e incluso de una salida a bailar. Como mamás necesitamos esos momentos para recargarnos y lidiar con todo lo que sucede a nuestro alrededor. En lo más profundo de mi corazón siento que soy una mujer muy afortunada. Cada día que pasa me doy cuenta de todo lo que tengo y todo lo que puedo disfrutar a diario. A veces se nos olvidan las familias y las personas que de verdad pasan penas, y eso me ha permitido a mí, realmente, ver lo privilegiada que soy por lo que tengo y puedo hacer. Valoro mi vida.

Siempre has sido una mujer muy real y humana. ¿Cómo vives hoy esa cotidianidad en la que agradeces infinitamente todo lo que tienes y eres?

Siempre he sido muy desprendida de lo material, pues aunque nunca me hizo falta nada y mis papás me dieron todo lo existente en este planeta, tampoco nunca he podido tenerlo todo, cosa que agradezco inmensamente también. Apenas comencé a trabajar y tuve la oportunidad de darme mis gusticos no exageré, porque sencillamente los excesos y el querer tenerlo todo no va con mi personalidad. No me gusta mostrar algo que no soy, pues me sentiría disfrazando mi alma. Soy de las de un clóset sencillo porque el tema de los excesos cada vez me interesa menos. Siento que a medida que vamos creciendo y la vida nos va poniendo distintos retos para enfrentar, vamos aprendiendo a valorar más y a necesitar cada vez menos para ser felices; y eso es exactamente lo que me sucedió a mí. Ya no me llena un bolso o una cartera, tampoco la ropa fina, ni siquiera la joyería. Lo que a mí me llena hoy en día es ver a una mamá que por fin le puede pagar un tratamiento a su hijo, me llena ver cómo un chiquito a punta de terapias va a poder salir adelante, me llena la sonrisa de una madre que por fin podrá hacer que su hijo sea visto por un especialista… Pienso en lo que vale un bolso y luego en lo que vale una resonancia magnética y prefiero mil veces dar esos dos millones para que una mamá pueda cubrirla, antes que cambiar la mochila que llevo al hombro. Prefiero ver que una mamá pueda alimentar a sus hijitos y cambiarles el pañal, antes de comprar cosas innecesarias para mí. Con lo que tengo, vivo inmensamente feliz.

¿Cómo va a estar estructurada la fundación para poder seguir dándoles ese apoyo incondicional a las familias que lo necesitan?

Pues Tati (Zuluaga) ha estado y estará siempre a mi lado. Pues más allá de ser mi mánager, es mi amiga y una de las personas en las que yo más confío. Yo soy completamente emocional y creo que ella ha sido esa pieza clave para poner mis pies en la tierra y entender que necesitamos una estructura y dejar de lado, al menos por un momento, la emocionalidad del asunto. Por ello, decidimos implementar la opción de que exista la posibilidad de apadrinar un caso. Sean empresas o personas individuales, quien desee hacerlo, podrá apadrinar la situación de un pequeñito y decidir qué va a hacer por él. Además, tenemos la opción de donaciones, no solo contamos con donaciones monetarias, sino con donaciones de tiempo, conocimiento y experiencia. Queremos que esta fundación viva a través del tiempo. Esta es la herencia que yo quiero dejarles a mis hijos. Por eso también es que le he trabajado tan duro, porque anhelo que mis hijos crezcan con ella y luego sea suya.

¿Mati alguna vez te ha preguntado acerca de la enfermedad de Salvador?

Matías, nunca, desde que nació Salvador, me ha preguntado nada acerca de la salud de su hermano. Nunca se le ha pasado por la cabeza siquiera mencionar por qué su hermano tiene una cabecita más grande, o por qué tiene un hundido en ella, ni siquiera por qué es distinto a los demás bebés. Mati siempre ha visto a Salva desde los ojos del amor y creo que por ello Salvador lo adora tanto. Sinceramente, creo que así deberíamos ser todos los seres humanos. No mirar desde la compasión, sino desde el amor.

¿Qué tienen planeado para el lanzamiento de la fundación?

Se viene una iniciativa muy linda de charlas que vamos a tener a través de YouTube, en donde vamos a buscar informar a quienes no conocen mucho acerca de la enfermedad. Hay muchas personas que no tienen cómo pagar ni siquiera un pediatra, y lo que queremos lograr con esta idea es instruir a las familias que enfrentan situaciones parecidas a la mía, para así lograr aportar un granito de arena a sus procesos. Además, con la plata recaudada a través de donaciones en cada video financiaremos los tratamientos y los procedimientos de los niños amparados por la fundación.

En este punto, ¿cuáles son los cuidados que debes tener con Salva para continuar con esta sanación tan milagrosa?

Gracias a Dios, la semana que acaba de pasar, Salvador terminó con las sesiones de estimulación para todo el tema de su tortícolis. Y ahora, igual que todo niño a su edad, goza de clases en el jardín para continuar creciendo y desarrollándose como los demás. Está que sale a correr y a mí me impacta lo volador que es. Hablando del seguimiento médico, no hemos tenido citas desde hace tres meses. Hemos corrido con la suerte y la bendición de Dios de que ya Salva está en un estado de ser un campeón. Venció su enfermedad y por ahora todo control médico será estrictamente de carácter de control y no porque Salva esté enfermo otra vez. Mi chiquito es un valiente y los doctores lo adoran, pero bendecidos somos porque desde noviembre no hemos tenido que volver al doctor.

UN DÍA SOLO PARA ELLA

Las fotos de esta portada fueron en Santa Marta. ¿Cómo fue este viaje playero?

Las fotos fueron fantásticas, y la verdad es que la salida la necesitaba con urgencia. Estaba en un corre corre distinto, uno que jamás había tenido que enfrentar, por lo que el poder salirme de esa realidad fue maravilloso. Aproveché después para viajar con mis amigos y terminaron siendo unas vacaciones bien merecidas. El resultado de las fotos es algo que me hizo inmensamente feliz porque fue un trabajo en equipo hecho a la perfección. Somos un equipo de trabajo muy amoroso y muy profesional, sumamente apasionados, y por ello es que los resultados fueron los que hoy los lectores ven.

¿Cómo analizas el tema de la edad?

La verdad, nunca le he temido a la vejez porque a mí me fascina la vida, adoro vivir. Siempre le pido a Dios vivir hasta los 90 años (risas), porque de verdad ansío dejar este mundo cuando me sienta completamente realizada: haber hecho todo lo que quise hacer, ver a mis hijos crecer, cumplir con mis metas más grandes, en fin... Y en este tema de cumplir años creo que lo más importante no es solo cuidarse para estar bonito, sino cuidar y alimentar el espíritu para tener unos años venideros buenos. Obviamente que me importa verme bonita y sentirme bien conmigo misma, pero si eso no va acompañado de un crecimiento espiritual y de una nutrición constante de mi alma y mi corazón, no me vería como me veo hoy en día.

¿Está entre tus proyectos retomar tu vida en Miami?

La verdad es que no sé de dónde salió ese chisme tan chistoso (risas). A mí, Estados Unidos, en especial Miami, siempre me ha gustado. Qué rico en unos años estar por allá, pero ahora no es un proyecto de vida y menos un tema que se me pase por la cabeza. El tema de la fundación me tiene muy contenta, yo me siento plenamente feliz en Caracol, Mati entra al colegio en agosto y Salva está ad portas de entrar al jardín. Amo mi día a día aquí en Colombia y lo agradezco profundamente.

Si tuvieras la posibilidad de hablar con la Carolina de hace 20 años, ¿qué le dirías después de tantos años de aprendizajes?

No me arrepiento de nada de lo que he vivido hasta este punto, pero eso sí le aconsejaría que no les diera tanta cabeza a asuntos que no lo merecen. Le diría que viviera la vida con más calma, que se tomara cada día con más tranquilidad. Le aconsejaría que no se tomara la vida con tanto estrés, sino que disfrutara de cada momento al máximo. Y por supuesto que le recomendaría que tuviera hijos más joven, porque la verdad es que me quedó faltando uno. Le diría que arrancara más rápido para que no se quedara con las ganas. Hoy, soy inmensamente feliz, pero lo sería aún más con un tercero (risas).

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