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Amparo Grisales, ¡Indestronable!

Inteligente, divertida, profesional, animalista consumada y visceral. Cerramos el año con ella, con la inigualable diosa, quien vivió un 2021 de película y proyecta un 2022 maravilloso. Sigue siendo la reina del rating con el reality Yo me llamo y protagoniza la película El paseo 6… conocerla de verdad es empezar a amarla sin remedio

Por Sandra Real

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Foto. Giorgio Del Vecchio

Foto. Giorgio Del Vecchio

“¿Sigue estando tan bonita como siempre?”, “¿Si se ve tan joven como en la TV?”, me interroga cada persona a la que le cuento sobre mi reciente conversación con Amparo Grisales. Sin embargo, ambas preguntas están mal enfocadas. Porque no es que la actriz manizaleña ‘siga’ tan bonita como siempre, la verdad es que mejora con los años… “Como el buen vino”. Esa expresión es sin duda aplicable a esta mujer, que me recibe en su apartamento para conversar y tomar onces, capuchino en leche de almendras y un croissant de almendras con chispas de chocolate, el menú elegido para compartir en esta fría tarde capitalina. Luce jeans oscuros, botas, saco cuello tortuga y estrena look: pelo más corto y en tono cobrizo, pintado y cortado por ella misma. Así redescubro a una mujer que admiro por su capacidad de reinventarse, por su disciplina férrea, por su importante trabajo espiritual y por ser capaz de domar a las fieras que buscan importunarla en sus redes sociales con comentarios sosos sobre su edad o sobre sus tratamientos de belleza, chistes que ya ni la inmutan, gracias a esa independencia de espíritu que la caracteriza desde siempre. “Eso se lo aprendí a mi mamá. Desde muy chiquita me enseñó a sentirme segura de mí misma, por eso nos motivó a estudiar arte dramático desde tan chiquitos”, dice.  

¿El rodaje del Paseo 6 sucedió tal y como estaba planeado?

A decir verdad, no mucho. Dago García, el productor, es adorado y es amigo mío, por lo que siento la confianza de decirle lo que pienso en realidad. Se suponía que el rodaje de la película comenzaría en mayo de este año, y el ejercicio que hice para prepararme para interpretar a la perfección mi papel fue infinito. Y apenas me dijeron que las grabaciones iban a ser aplazadas para agosto, no dudé ni un segundo en ir a hablar con él.

¿Qué le dijiste?

Le dije que si no grabábamos la película en mayo, iba a mandar a la basura todo mi esfuerzo y dedicación de más de cuatro meses. Y es que por casi medio año había estado trabajando muy duro en mi cuerpo, porque al ser la historia de una excursión de once, era obvio que iban a haber escenas en biquini y que yo iba a tener que lucir varios. El lema de la película, literal, era: “la suerte de la abuela, las de once la desean”, así que tenía que verme como toda una mamacita para personificar muy bien al personaje.

¿Qué te dijo Dago?

Estaba furioso (risas). Pero con un par de llamadas logró convencer al productor de Yo me llamo para retrasar un poco el rodaje del reality para darle el tiempo de rodar la película y que mi esfuerzo no se perdiera. Eran solo seis semanas de trabajo en el set.

¡Muy consentida tú!

Consentida no; muy sabia. Dago planeaba grabar en agosto la película, pero con el cambio que pedí que hiciera, nos evitamos los huracanes, lluvias y tempestades de San Andrés en ese mes. Fuera de eso, ayudé a ahorrar mucho dinero, pues si por cosas del destino el clima no hubiera sido favorable, como suele ser en el mes de agosto en San Andrés, volver a reunir a todo el equipo habría sido un desgaste económico innecesario y muy doloroso para el canal.

¿Cómo fue el rodaje de la película?

Una locura completa. El primer día lloramos todos. La película la dirige Rodrigo Triana, un muy buen amigo mío, he hecho muchas cosas con él y se ha convertido en un director muy talentoso y habilidoso; es un berraco. La producción, por ejemplo, está muy bien cuidada y además cuenta con un supercasting, tiene un reparto increíble: John Alex Toro y Chichila Navia, por ejemplo, dos actores increíbles. Pasamos divino en esa isla tan divina que es San Andrés.

¿Qué tal el día a día con el resto del equipo?

Creo que lo más valioso de toda la experiencia fue volver a compartir con camarógrafos, maquilladores, productores e incluso gente de luces y demás. Volver a ver a todos trabajando por un mismo objetivo fue sumamente gratificante. Mi personaje de abuela es fantástico; yo me voy camuflada a la excursión de mi nieta para cuidarla…

Y además tú amas San Andrés.

Yo amo San Andrés con mi corazón entero y gocé cada uno de los días de rodaje.

Cuéntanos sobre el accidente que tuviste, ¿cómo fue que te rompiste el radio?

Fue una escena de sadomasoquismo, en la que tenía que caminar casi como si fuera una supermodelo. Compartía la escena con un chico mexicano que estaba un poco nervioso por la escena, y luego de haberle dado una charla motivacional para subirle los ánimos, porque ese día traía el ánimo por el piso, fue que me tropecé y me lastimé el brazo. Fueron 20 minutos los que estuve tendida en el suelo; le dije a todo el mundo que no me tocara y empecé a respirar, respirar con el dolor más impresionante que he sentido en mi vida…

¿En qué pensabas estando ahí tirada en el piso y muriéndote del dolor?

La respiración y el control sobre mi cuerpo son vitales para mí. La gente se ríe, pero yo me conecto con mis células y con mi cuerpo. Por eso mi recuperación fue tan increíble, porque logré conectar mi mente y mi corazón para que juntos trabajaran en sincronía con mis sentimientos y deseos. El cuerpo es tu primer amor, tú lo manejas como gustes. El tendón no me quedó herido por ningún lado. Puedo incluso coger mis pesas a la perfección, cosa que justo cuando sufrí el accidente no podía, pero ya estoy perfecta.

¿Cómo te ha ido grabando Yo me llamo?

Ha sido maravilloso. Se trajeron, literal, a todos los concursantes… Esta vez no fue como solíamos hacerlo: que íbamos de ciudad en ciudad haciendo las audiciones. Para esta edición trajeron 200 personas de todos los lugares y cada rincón de Colombia. Estuvimos 8 días viendo actuación tras actuación y al final dejamos a 90. De esos 90 dejamos 48 luego de que ellos se presentaran en el estudio, y de esos 48 es que estamos eliminando ahorita.

¿Qué tal el talento de este año?

Llegó una cantidad de gente espectacular; tú no sabes lo que es. Llegaron participantes preparadísimos. De verdad que arribaron personas con talento, pero la gente que ahora queda la hemos convertido en los dobles perfectos.

¿Qué papel juegas en el reality?

No nos digamos mentiras, Yo me llamo siempre ha tenido un rating impresionante y obvio que esta nueva temporada supera números que antes no habíamos alcanzado, pero todo se debe al confinamiento y a la unión familiar que la pandemia suscitó, no al nuevo jurado. Yo ya no me enfrasco en peleas, prefiero estar en mi onda. He sorteado tantas olas que ya soy campeona de surfing. Les echo bendiciones y les digo “cada cual crea lo que sea”. Gracias al cielo yo el ego lo tengo muy domesticado, entonces no necesito creerme más para sentirme bien. Dios pone las cosas en su lugar porque, como te digo, puso toda mi vida en sincronía.

Seguramente Dios te preparó para recibir de la mejor manera y darle el paso a este agite del 2021…

Yo creo, o más bien estoy sumamente convencida de que cuando uno está conectado con la mente universal y con Dios interiormente, todo fluye. Ese equilibrio que yo estaba buscando y esa introspección de mente y cuerpo fue algo en lo que trabajé durísimo al comienzo de este 2021. Me enfoqué en mí. Hice ejercicio, que es algo que me apasiona, leí un montón e incluso escribí mi libro Oda al piropo.

Cuéntanos sobre tu libro.

Levanto mi voz en defensa a la injusticia que hoy se vive alrededor del feminismo. Este tema se ha convertido en una señalización y en un juzgamiento constante hacia los hombres sin darles tregua de que se defiendan. Abolimos el machismo y nos encaminamos a un feminismo violento, en donde se lucha por los derechos de las mujeres, pero se violenta a gente inocente. Apelan por la parte sexual y los abusos, pero no es más que una generalización muy injusta. Por eso, creo yo que los hombres están perdiendo la caballerosidad por culpa de las mujeres que participan de este feminismo extremista. Es muy injusto. Yo sí soy antifeminista total. Soy femenina, no feminista. A mí los hombres me han tratado muy bien y he tenido alrededor, gracias a Dios, papá, tíos y primos hermosos que nunca me han hecho daño.

¿Crees que el confinamiento te ayudó a hacer esa introspección de la que hablas?

Lógicamente en el confinamiento hay más introspección, existen menos cosas que te distraigan afuera de tu templo (cuerpo), con el que alabas a Dios y con el que lo honras. Entonces se crea, y en mi caso logré crear, una conexión más profunda y honesta con Él. Cuando uno está alineado con la mente universal, que es Dios, las cosas suceden… Se manifiestan los milagros y se manifiestan sin que tú los pidas. Dios te pone donde te quiere tener, te da regalos y maravillas cada mañana. Por eso yo le doy las gracias cada día a Dios, por los regalos de la vida. Sé que mi mamá también está allá, mi mánager, como le digo yo, ayudando y bendiciendo mi vida cada día sin falta.

¿Cómo logras esa conexión diaria con Dios?

Meditando. Yo no me puedo despertar completamente sin antes meditar. Abro mis ojos, me lavo las manos, me lavo la boca, me arreglo, prendo mi velita, pongo mi incienso y comienzo a respirar y así me conecto con Él. Yo no pido, yo doy gracias porque todo lo que es para uno, es para uno. Por ello, uno no tiene que pedir; los deseos que se encuentran en lo profundo de tu corazón, Él los conoce. Él habita en nuestro corazón, no fuera. No está en una iglesia ni en un grupo de gente rezando rosarios, está dentro de cada uno de nosotros. Yo siento que Dios guía mis pasos porque toda mi vida está en sincronía, y eso es algo muy bonito. Llegó la película a mi vida, Yo me llamo reaparece y además me sale el proyecto de la serie que te comentaba hace un segundo en México. Todo fluye de manera perfecta.

Cuéntanos sobre el proyecto que vas a grabar con NBC.

Fui a México 15 días. Personifico a una mujer de 50 años espectacular, la protagonista. Fue una experiencia alucinante. Tuve el honor de trabajar con una actriz venezolana que reside en Inglaterra y un actor que vive en Los Ángeles. No puedo contar mucho aún, pero el casting fue divino, un director de admirar, una producción la berraca. Se llama La mujer de oro. Yo soy la mujer de oro. El personaje me fascinó: una mala, poderosa, dueña de un emporio de joyas.

¿Y dónde grabaron?

En Ciudad de México. Todas las escenas eran mías, entonces fueron unos días de no parar. Grabamos a muchas cámaras, entonces cada escena la repetimos un millón de veces desde distintos ángulos. Pero la calidad de cada toma es de aplaudir. De verdad es un proyecto increíble.

Háblanos más de tu personaje.

Es mala, mala, mala. Incluso al comienzo parece que mata al marido. La historia es espectacular, pero no les puedo adelantar mucho más.

Para finalizar, ¿qué vas a pedir para el nuevo año y en Navidad?

En este nuevo año vuelvo a agradecer infinitamente por los regalos tan lindos que me da el universo. Además, oro por la salud de mis hermanas y cada miembro de mi familia. El 2021 fue maravilloso, todo ha sido en armonía, todo ha sido en sincronía, todo ha sido en felicidad. Pero yo intento no pedir, en cambio soy de las que agradecen, porque siento que dar gracias es lo más poderoso que existe.

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