Cultura & Opinión

El poder del respeto por el otro, María Adelaida Saldarriaga, directiva de Avon 

Las vidas de esas mujeres que han creado una cultura de empoderamiento alrededor de su compañía y que gracias a su tesón han cumplido sueños son su mayor motivación para trabajar todos los días y cumplir metas.

Por Sandra Real

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Crear cultura de empoderamiento femenino y equidad de género a largo de 135 años es algo que muy pocas empresas pueden registrar en su historia. Una de ellas, sin lugar a duda, la más insigne e icónica de su campo, es Avon.

Detrás de ese legado que ha enaltecido el valor de la mujer se encuentran verdaderas guerreras hechas a pulso, quienes a punta de autoconfianza, inteligencia y trabajo incansable han cumplido sus sueños y construido futuro. Entre ellas, María Adelaida Saldarriaga, general manager del Clúster Andino de la marca. Esta paisa encantadora guarda en su interior una fuerza espiritual tan potente que la irradia a todo su alrededor en cada paso que da. Es generosa, amorosa, organizada y luchadora. Sabe escuchar, valora el conocimiento que viene de los otros y siempre procura aprender de ellos.

Adelaida, como le gusta que la llamen, nos compartió algo de su experiencia durante el año que lleva en dicho cargo y del amor por su trabajo, por su familia, conformada por su esposo, Fabio Escobar, y sus hijos Miguel (24) y Sofía (23); así mismo, por las causas que abandera su empresa.

ALÓ: ¿Cómo ha sido este año estando a la cabeza del Clúster Andino de Avon?

Ha sido un maravilloso desafío. Un año muy intenso. Se trata de un grupo de mercados muy importante. Es muy positivo contar con el equipo correcto, crear ambientes en los cuales la discusión nutra y podamos aprender mucho de todas las personas para tomar las mejores decisiones. Pienso que el éxito de la organización redunda en saber escuchar, en estar muy cerca de las operaciones y en empoderar a las personas.

A tu negocio, al igual que a muchos otros, le tocó reinventarse para enfrentar los retos impuestos por la pandemia. ¿Cómo asumiste ese desafío?

Nuestra compañía nació en Estados Unidos, 36 años antes de que la mujer tuviera derecho al voto. Desde ese momento, su visionario fundador, David H. McConnell, vio que había la gran oportunidad de empoderar a las mujeres, de darles esa fuerza para ser independientes y dueñas de su propio bienestar. Entonces, podemos decir con toda seguridad que Avon fue la primera red social del mundo, y se construyó a través del puerta a puerta, del contacto cercano. Pero todo evoluciona y es innegable que con esta revolución tecnológica debíamos tomar decisiones que la acogieran, pero que al mismo tiempo mantuvieran nuestra esencia. Por eso aprovechamos todas las bondades de esas nuevas tecnologías para ponerlas al servicio de nuestras representantes.

¿Qué es lo más bonito de cambiarles la vida a tantas mujeres?

Eso no tiene precio. Ni soy capaz de expresarlo… Solo sé que para mí es un gran orgullo trabajar para una compañía que tiene un propósito tan noble y trascendental. Me hace feliz saber que todos los días me puedo ir a dormir con el alma tranquila por haber hecho mucho para transformar la vida de miles de mujeres. Muchas de ellas son humildes, pero con una inteligencia y una capacidad infinitas. Poseen una fuerza interior poderosa y una determinación que les permite comerse el mundo, y lo superan a uno de lejos.

Hablemos de las causas sociales que apoya Avon.

Trabajamos en dos frentes muy importantes a través de la Fundación Avon: el primero es la lucha contra la violencia doméstica que afecta a mujeres y niñas. Eso va muy con nuestra razón de ser. Nuestros estudios indican que una mujer que no tiene cómo generar ingresos se aguanta… ¿Por qué? Porque no tiene cómo autosostenerse ni sostener a sus hijos. Nosotros somos una marca activista. Siempre lucharemos por erradicar la violencia contra las mujeres.

El segundo, la lucha contra el cáncer de seno. Las historias alrededor de las vidas que se han salvado por nuestra causa son conmovedoras y nos hacen sentir superorgullosas.

¿Cómo ha evolucionado ese valor de la belleza real de cada mujer al interior de la compañía?

Esta es una marca democrática e inclusiva. Tenemos una diversidad de propuestas para un amplio espectro de presupuestos y para diferentes necesidades. Es alta tecnología pensada para todos. Hoy vemos en nuestro catálogo personas de raza negra o con síndrome de Down, cada una con su belleza propia, auténtica. Nuestra invitación es a mirar la belleza integral.

¿Cuál es el secreto de haber logrado esta historia de vida tan exitosa?

La perseverancia, la constancia, el trabajo duro y la autoconfianza. Pero, sobre todo, saber escuchar. Uno se nutre del conocimiento del otro. Creerse uno un sabelotodo no sirve para nada, solo para ponernos limitaciones.

¿Cómo has logrado el equilibrio entre lo personal y lo profesional?

Al principio sufrí mucho. En un momento llegué a pensar en renunciar porque me dejé abrumar por las situaciones y los comentarios de “mamá ausente”. Una vez escuché una historia de una CEO que llevaba mucho tiempo viajando alrededor del mundo y en alguna oportunidad fue invitada por el presidente Bush a la Casa Blanca. Justo ese día su hija tenía la audición más importante de su vida en una escuela de ballet. Solo le tomó dos minutos tomar la decisión de acompañar a su hija y decirle “no” al presidente. Esa historia me cambió la vida. De ella aprendí que debemos estar donde nos necesiten, en el momento preciso. Eso sí, debo reconocer que no lo hubiera logrado sin el gran apoyo de mi esposo. Él también trabajaba en una gran empresa. Cuando nos llegó la oportunidad de trasladarnos a México, él dijo: “Nuestro proyecto de familia está por encima de todo”. Entonces renunció y nos fuimos.

Hablas de tu esposo como ese compañero de vida ideal. ¿Cómo has trabajado ese amor tan grande que ha prevalecido entre los dos?

Debo decirte que mi marido es más valiente que yo. El éxito de esta familia se debe más a él que a mí. Es un esposo y un papá absolutamente dedicado a que la familia funcione bien. Es la persona más generosa que he conocido en el mundo. Es único.

¿Si tuvieras la posibilidad de encontrarte con esa Adelaida de la niñez, qué le dirías?

Yo le diría que sea ella misma, que se quiera mucho y que siempre defienda sus ideales. Como persona, que sea siempre agradecida, respetuosa y amable. Que sea un ejemplo para sus hijos.

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