Luis Eduardo Motoa ¡De corazón verde apasionado!
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Luis Eduardo Motoa ¡De corazón verde apasionado!

El actor manizaleño interpreta al tío Tano en Arelys Henao, canto para no llorar. Hablamos de la emoción que le genera formar parte de esta nueva producción, de uno de sus más grandes proyectos de vida llamado La Granja en el Bosque y de lo que viene para el 2022.

Por Richard Moreno

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Te vemos nuevamente actuando en televisión, esta vez en la producción Arelys Henao. ¿Cuál es tu personaje?

En Arelys soy el tío Tano, el hermano mayor de la familia Henao, que les abre la puerta a sus familiares para que tengan un techo y comida mientras todos logran salir adelante. Yo diría que Tano de alguna manera ejemplifica esos personajes que se abren camino en la ciudad viniendo del campo, como pasa con muchos colombianos que les correspondió salir de su entorno para abrirse camino. Creo que en eso nos reconocemos todos.

¿Qué tal han sido las grabaciones?

La verdad, yo me divertí mucho, sobre todo porque tuve la alegría de participar en esta serie que desde el comienzo me generó mucha empatía; ver tantos jóvenes actores talentosos, y también con la dirección de Pacha y Juan Camilo. Obviamente con una propuesta desde la producción muy cuidadosa y atinada y con un sabor maravillosamente popular, hecha con mucho respeto.

¿Cuál ha sido tu mayor aprendizaje con este nuevo personaje?

La tragicomedia de la vida, que independiente del contexto donde se encuentra Tano, mi personaje, siempre encuentra un espacio de esperanza, y eso lo va a ir disfrutando el espectador. La verdad es que yo disfruté mucho haciéndolo y siento un profundo agradecimiento, y eso lo compruebo cuando escucho los comentarios amables de quienes siguen la serie.

¿Cómo recuerdas tus inicios en la actuación?

Empecé haciendo teatro callejero en Manizales y participaba en las actividades del colegio. En esa época les decían que eran ‘las costuras’, que de modistería no tenían nada, salvo cuando le decías a tu mamá que te organizara el vestuario.

Duraste algún tiempo alejado de las pantallas… ¿Qué hiciste durante ese espacio?

La actuación siempre ha estado presente en mi vida, solo que desde otros escenarios. El hecho de que aparentemente no estés por unos meses al aire no significa que abandones este maravilloso oficio; existen muchos espacios de expresión como el teatro, la pedagogía… eso también es actuar. Actuar es despertarte todos los días y tener una tarea apasionante para hacer, desde hacerte una sopa e incluso disfrutar el aire puro y saber que te estás preparando para una próxima representación.

Todos los colombianos te recordamos con mucho amor por tu inolvidable personaje de Carlos Alberto Franco… ¿En algún momento has sentido que ha sido difícil desligarte de este personaje?

Creo que desde que terminó Padres e hijos, el público me ha visto encarnando personajes de diferentes características. Todos los personajes son importantes en cada momento de la vida, prueba de esto es verme en Rosario Tijeras; ahí empecé el reto de hacer un personaje completamente opuesto a Charly. Yo lo recuerdo con afecto y agradecimiento, pues fue un personaje emblemático, y curiosamente cuando el público me ve en otras historias también reciben con credibilidad los roles que interpreto.

Sabemos que eres de corazón verde, amas la naturaleza y los animales. ¿De dónde nace este amor?

El amor por la naturaleza me lo sembró mi padre; su familia tenía una finca en el Eje Cafetero y de escuchar tantas historias, allí se gestó. Soy una persona de provincia y recuerdo que en el colegio tenía el campo muy de cerca, así que hacía parte de esa cotidianidad. Siempre he sido un apasionado por los parques naturales, de hecho siendo adolescente comenzaron mis primeras expediciones a lugares santuario como el Nevado del Ruiz y sus alrededores.

¿Cómo recuerdas tu infancia?

Recuerdo de mi infancia a una profesora muy significativa en mis primeros años escolares; todavía recuerdo su nombre: la señorita Alba María Delgado, quien me inspiró en el teatro, pues tenía una capacidad maravillosa para narrar historias fantásticas que te despertaban la pasión por los viajes y el conocimiento. Creo que desde ahí se empezó a gestar mi interés por el arte. Y también gracias a mi familia.

Vives en una finca autosostenible… ¿De qué se trata?

Es una granja autosuficiente, es un proyecto autosostenible que tiene diferentes medios de producción pecuaria, agrícola, huerta orgánica y un bosque secundario donde hemos sembrado especies colombianas entre vecinos y amigos en la vereda Casablanca. En este lugar, la Granja del Bosque, diseñamos un proyecto pedagógico que enseña a ser responsable con el uso de nuestros recursos naturales mediante las diferentes áreas del universo escolar.

¿Cómo recuerdas tus meses de confinamiento?

Hice cosas maravillosas que no había hecho antes. Por ejemplo, cocinar a la minuta recetas que se tomaban 2 y 3 horas de preparación, organizar y cultivar la huerta, leer historias, desarrollé un proyecto de literatura infantil y juvenil con autores como Carlo Collodi (Pinocho), Cervantes (El Quijote) y muchos más. Los enviaba a mis colegas maestros a través de audios para que tanto niños como jóvenes se sintieran acompañados en medio de esa experiencia que nos correspondió aprender: la resiliencia.

¿Qué otros proyectos vienen para este año?

Sigo participando en las invitaciones a los castings, trabajando con mi proyecto pedagógico La Granja del Bosque, que ya cumple 28 años desde que inició esta linda aventura. Tengo como propósito viajar de vacaciones a dos lugares diametralmente opuestos, uno es Nueva York y otro es hacer el Camino del Inca. Espero sea posible.

¿Cuál es la frase con la que te identificas?

Cada vez que me tomo una primera copa de vino siempre brindo diciendo “por la buena vida”.

¿A qué le tienes miedo?

A morir en el intento (risas).

¿Cómo conquistan el corazón de Luis Eduardo?

Me conquista la alegría, la honestidad y sobre todo el buen humor.

¿Qué característica de una persona es la que menos te gusta?

Las falsas promesas y la capacidad de creerlas.

Una película, un libro y un lugar para recomendar.

Película: No mires arriba. Un libro: La nieta del señor Linh (conmovedor, inteligente y corto). Un lugar: La Granja del Bosque.

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  • Luis Eduardo Motoa

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